Reflexiones sobre
El Mito. ¿Qué hace Hércules en nuestra bandera y emblemas, en nuestra
simbología representativa andaluza?.
Andalucismo Histórico.
Sin pretender
poner en tela de juicio la aprobación política de una simbología identitaria
para el pueblo andaluz, reconociendo su esfuerzo y la dificultad que supone
este arrojo, culminado por etapas como consecuencia de la situación política
española y aprobada definitivamente en la Transición , tanto para sus símbolos (incluida la
bandera), su Himno como sus Estatutos, hay que reconocer el esfuerzo
organizativo del movimiento regionalista del Andalucismo Histórico, las
distintas aportaciones y negociaciones que terminaron en la aceptación y normalización
de esta simbología aunque, aún transaccional desde mi punto de vista.
Este movimiento del Nacionalismo Histórico
Andaluz tuvo la audacia de plasmar lo que a lo largo de las Historia no
existiera en el actual territorio andaluz, ni siquiera parece ser, en la época
del Califato se tiene constancia de una bandera común, no obstante encontramos
en la taifa de Almería durante el reinado de Al Mutasim (año 1051) una bandera
muy similar a la actual y probablemente la mas antigua de Europa. El poeta Abú
Asbag Ibn Arqam escribió: “Una verde bandera que se ha hecho de la aurora
blanca un cinturón…” ((Henri Peres, 1937).
Durante el reinado de Alfonso XIII
se produjeron muestras del regionalismo andaluz, como el Ateneo de Sevilla o la
apertura de los Centros Andaluces, prohibidos después por Primo de Ribera. No
fue hasta 1918 en Ronda donde se celebró una asamblea en la cual se adoptó la
bandera y el escudo de Andalucía, aprobándose un año después en la Asamblea Regionalista
de Córdoba. Reconocen que “abandonaron el negro por el luto de los caídos, para
cambiarlo por la alegría, así como el rojo por la sangre vertida, porque
estimulaba a venganzas que había que desterrar…”La Junta Liberalista
de Andalucía fue la principal impulsora del proceso autonomista andaluz,
fundada en 1931, promocionando y difundiendo el significado de la autonomía, de
la bandera y de su escudo que solo identificaban hasta entonces un limitado
grupo de regionalistas, nacionalistas andaluces. Utilizan también la
denominación de “Iberia” en sustitución del de España (Archivo de A. Lasso de la Vega ). Difunden con cierta
normalidad la identificación de los colores alegóricos del blanco con los
pueblos de Andalucía y el verde con sus campos, o bien relacionándolos con los
colores utilizados en el mundo islámico de Al-Andalus.
(Referencia:
https://www.wikanda.es/wiki/Bandera_de_Andaluc%C3%ADa)
Tras la Dictadura de Primo de
Rivera, cuando los movimientos regionalistas son interrumpidos y perseguidos
hasta la llegada de la II República ,
es en la Asamblea Regional
de Córdoba en 1933 cuando se reproduce un escudo con ocho apartados,
equivalencias representativas de las ocho provincias andaluzas. Este
ante-proyecto sería retomado por la Asamblea Regional
en la sede de la Diputación
de Sevilla, en 1936. Desde el punto de vista heráldico en el escudo figura la
unidad de “las dos Andalucías” Oriental y Occidental, la “alta” y la “baja”, la
del olivo y la del alcornoque, ese escudo “hercúleo” solo fue defendido entre
los ambientes nacionalistas. Finalmente, en 1981 el Estatuto de Autonomía de
Andalucía reconoce la bandera de la Asamblea Regionalista
y le incluye el escudo.
Es el mismo Blas
Infante quien explica el acuerdo de adoptar como escudo de Andalucía el escudo
de la ciudad de Cádiz por ser cabecera de Tartessos, representado por el mítico
Hércules ante las columnas, sujetando a dos leones con la inscripción latina
sobre las figuras “Dominator Hércules Fundator”, figurando un Hércules que
expresa metafóricamente la fuerza de la inteligencia que amansa el impulso de
la naturaleza, domando así la fuerza de los impulsos instintivos, representada
por los leones. Blas Infante lo expresó así: “ Inspirado en el escudo de Cádiz,
cabecera de nuestro Pueblo, después de Tartessos, en los tiempos primitivos;
símbolo también adecuado para la expresada obra de restaurar un País, siempre
cultural, figurando un Hércules juvenil, expresión siempre joven del Espíritu
domando o coordinando la fuerza instintiva de los estímulos animales”. Se
inscribe al pié del escudo la leyenda: “Andalucía por sí, para España y la Humanidad ”.
Respecto al
escudo de Cádiz, parece que data de la época medieval tras la toma de la ciudad
por Alfonso X. Siendo la ortodoxia heráldica la que impera en la época, resulta
curioso que en vez del habitual escudo de armas para la ciudad, el motivo
tomado para el escudo es cogido de la mitología clásica, finalmente plasmado
por Blas Infante y modelo acogido posteriormente por la Junta de Andalucía.
Representa al héroe que llegó a los límites del mundo y separó dos montañas,
Calpe (en el Peñón de Gibraltar) y Albila (en Ceuta) juntando así el
mediterráneo con el atlántico. En la cima de estas montañas erigió dos columnas
para mostrar hasta donde habían llegado sus gestas, grabando en ellas la inscripción
“Non Plus Ultra”(No más allá). La columnas de Hércules se representaron en el
escudo de Carlos I y V de Alemania, sustituida la frase por “plus ultra” como
símbolo de los nuevos descubrimientos españoles.
Los símbolos efectivamente, actúan como elementos
que dan sentido y coherencia a las aspiraciones de un territorio y/o
colectividad. Los símbolos movilizan afectos, sentimientos que estimulan a la
comunidad que representan. En consecuencia, me pregunto si las andaluzas y
andaluces nos identificamos con estos, nuestros símbolos identitarios, o
simplemente los acogemos y asumimos como nuestros, mas allá de conocerlos e
identificarnos con sus significados. Si fuera así, o bien sería un rasgo
característico de nuestra identidad o bien no asumimos y por tanto, no nos
representan.
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